Teatro
Si bien ya había hecho una reflexión de mis actividades teatrales anteriormente, me he dado cuenta que la naturaleza de montar una obra es constantemente evolutiva; durante un periodo de tiempo nos dedicamos a aprendernos diálogos y a cantar y durante otro solo hacemos coreografías y actuamos. Anteriormente la mayor aportación de esta actividad a mi persona fue el hecho de intentar algo nuevo que iba contrario a lo que yo consideraba mi personalidad, esta vez la marca que el taller de teatro ha estado dejando en mí se relaciona más con el esfuerzo y el compromiso. A estas alturas del montaje el saber que quiero hacer algo nuevo es lo de menos, cada vez hacemos más cosas y cada vez si dificultan más, y con ello tengo que estar constantemente aprendiendo diálogos, mejorando mi actuación con ayuda de los directores y aprendiendome y ensayar las coreografías.
Con ello, considero que el compromiso y esfuerzo que el taller de teatro exigen de mí y de mis compañeros va a seguir aumentando conforme se acerquen las funciones, y más que presionarme, me motivan a ser mejor en esta actividad que apenas voy conoiendo. Y creo que de igual forma, se va implicando más la cooperación, pues no es solo uno el que tiene que actuar, cantar y bailar bien, sino todos nosotros nos vamos complementando para hacer un producto único, algo que puede complicar más o facilitar las cosas dependiendo de cómo nos desarrollamos nosotros de aquí al final.
No hay comentarios:
Publicar un comentario