Durante esta cuarentena, he tratado de aprovechar el tiempo de confinamiento para intentar cosas nuevas, entre esas cosas, fue andar en bicicleta. A pesar de que si sabía andar en bicicleta, hacía años que no lo hacía y nunca lo había hecho con frecuencia, desaprovechando así la bicicleta que tenía. A partir de esto, al principio me sentí nervioso, pues pensaba que se me había olvidado, pero ya en la práctica se sintió bastante agradable, pues mi actividad física la había limitado a mi propia casa. Sumado a esto, considero que las habilidades con las que empecé esta actividad (comparables a las que tenía a los 11 años que aprendí) han ido mejorando y con ello mi condición física, y por otra parte, me logra distraer de las difíciles circunstancias en las que vivimos hoy en día.
A su vez, creo que esto me deja pensando en todas las cosas que dejamos de hacer por tiempo u otras circunstancias y que realmente disfrutamos pero no solemos apreciar. Muchos solemos asociar la bicicleta como un deporte o como un juego para niños, y aunque es cierto, creo que andar en bici, sea donde sea, puede ser bastante liberador y relajante, por lo que yo me quedo con que hay cosas que, por más banales que parezcan, no debemos dejar de hacer porque un día si lo volvemos a hacer y nos gusta vamos a arrepentirnos no haberlo dejado tanto tiempo. Hoy en día, me encuentro bastante satisfecho de realizar esta actividad una vez a la semana (por las circunstancias sanitarias) y pienso que el retomar antiguas actividades o costumbres que pensábamos que ya no necesitábamos puede ser bastante refrescante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario