A partir de la reflexión anterior, una vez que se llegó a un planteamiento adecuado de cómo se iba a realizar la actividad sin ponernos en riesgo, llegó el día de ponernos en marcha. En primer lugar, lo primero en lo que ayudé en el proyecto de mi compañera fue a hacer los sandwiches en primer lugar y a envolverlos, algo que con vergüenza admito que no había hecho antes, por lo que, a pesar de lo banal de la esa parte de la actividad, puede extraer que aún para las cosas más pequeñas puede haber falta de experiencia. Después, y una vez acabados los sandwiches, salimos a buscar gente y grupos cerca de lugares donde nos pudiéramos detener a entregarlos, sin embargo nos encontramos con que, por alguna razón, no encontrábamos gente a la cual dárselos, pero obviamente nosotros íbamos con un objetivo claro y teníamos la intención de cumplirlo, lo que hizo que la actividad durara un poco más de lo esperado, pero cumpiendo las expectativas. A partir de esta actividad me quedo con algo muy importante, y es que no importan las circunstancias, siempre va a haber necesidad, y esto lejos de ser algo malo, yo prefiero verlo de manera que siempre que haya necesidad hay
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